Friday, November 23, 2007

Año sideral

Y Octubre se quedó en las menos cuarto cuando Noviembre tocaba el timbre de manera insistente para entrar. Siempre en punto. Cuando colgué la comunicación con Octubre, Noviembre ya se había sacado el saco y yo aquí, en pleno boicot a mi mismo.

Misma historia que hace un mes atrás, dos, tres, cuatro…pero con algunos kilómetros mas encima aunque no de a pié. No terminé de sacarme las nubes patagónicas que se enredaron en mi frondosa cabellera, que Mr. Noviembre ya me abofeteaba con su prisa de fin de año. Aún puedo sentir la nieve derretirse en mis manos. Espero que no vuelva a repetirse. Eso, lo de escurrir, derretir, desvanecer, desaparecer. Se lo permito solo a la arena, al agua, a la sal y ahora a la nieve.

Altibajos y bajialtos han comandado el ejército de mis sentimientos a lo largo de este año. Suena a balance precoz de fin de ejercicio. El deseo fuerza al calendario. Termina y ya.

Somos parte de lo infinitamente infinito. No somos más que roedores corriendo sobre una cinta de Mohebius. Ni principio ni fin, o mejor dicho, el principio es el fin y es el principio. O lo que sería peor, el comienzo se parecerá tanto a otros puntos del recorrido que primero parecerá un deja vu, para luego formar parte de la cotidianeidad; insensibilidad vuelta objeto.

Que mierda es un año? Un año es el período de tiempo que tarda la Tierra en orbitar una vuelta alrededor del Sol, y para los cristianos un comienzo y un fin, una medida del tiempo –otro gran invento del hombre para justificar su deterioro físico. Vamos hombre, eres un ser viviente: Naces, creces, maduras, te marchitas y ya! - que cuando se te complicó un proyecto hecho plan, hace que lo tengas que posponer para el próximo año, es decir: Un año es una mierda.

En fin, acá estoy tratando de salirme de lo de siempre, cuando solito me despierto día a día enroscado en las mismas sábanas, en los mismos planteos. Ya vendré yo y me abofetearé. Ya vendré y verás. Ya vendré y desaparecerás. Volveré y seré millones…de posibilidades.

O por lo menos eso espero.


Que estén bien donde quiera que estén. Simplemente, que estén bien.

1 comment:

Unknown said...

Sabés Juanma, que para mí, el tiempo no existe.
Y en la medida en que yo lo creo, me siento libre.
Las horas con sus minutos y segundos. La atención subjetiva a los días y las noches; son como rejas, que dificultan la visión de quien vive preso en una jaula para pajaritos.
Yo me acuesto cuando tengo sueño, y me despierto cuando mi cuerpo ha descansado lo suficiente.
Las responsabilidades son otra cosa, y para ellas tengo el despertador; para que me obligue a despertarme cada mañana sobre las 4 am, todavía con el sabor a pasta dentrífica en mi boca.
Desde que decidí volar, siento que soy parte de la eternidad.
Y esa sensación... es hermosa, tan hermosa como tu escurrir, derretir, desvanecer, desparecer. Lo que solo le permitís a la arena, al agua, la sal y la nieve.

Si... ¡eso es vida!


Sindi