Thursday, February 07, 2008

Un frasco lleno de mentiras.

Sábado. Me preparo para salir. El sol de frente se escurre entre las capas mas superficiales de mi piel. Me dirijo hacia Solís y Belgrano donde un extraño edificio me recibe. Me dispongo a subir tres pisos en ascensor. Me despojo rápidamente de él, ni bien la inercia se hizo inocua. Mientras las preguntas de rigor fluyen hacia adelante, mi mirada se abraza a una antigua caja fuerte, esas que tienen un volante en el centro que, al hacerlo girar, desparrama barras de acero hacia los cuatro puntos cardinales de la puerta. Sí. Una caja fuerte en el medio del pasillo. Si lo cuento yo quizás no parezca tan raro, suelo protagonizar situaciones como estas, verdaderamente insólitas. No dijimos nada. Palabras y miradas vuelven a compartir el mismo sentido. Entramos. Las líneas longitudinales del cálido suelo flotante nos invitan a correr sobre ellas de manera acelerada, para luego arrojarnos por el ventanal. Mientras los últimos recuerdos de la caja fuerte se lanzaban por la ventana, observé detenidamente el departamento. “Es simpático”, pienso. Muy acogedor. Muy “yo”, diría.

Sí. Busco morada desde hace unas semanas. No sé a cuantos de ustedes se lo he contado. En fin, volvamos.

Mentiras.

Palabras huecas resonaban cada vez mas fuerte. Promesas, juras y conjuros pululaban en el aire, mientras seguía visitando departamentos como este.

Y sí, el que iba a ser no fue. El que mas se parecía a mí dejó de ser una opción. Muy oscuro en sus profundidades, pero a su vez tan luminoso y claro gracias a ese ventanal que hacía de cielo apenas entrabas. Con sus preciosas paredes de piedra y sus puertas de noble madera- cosecha 1912- como recuerdo visual, le digo adiós.

El que iba a ser no tenía que ser y no fue.

Sepan que no es fácil encontrar tu primera casa, y mucho menos confiar en alguien que no conoces, mas allá del irresistible frasco lleno de mentiras bonitas que te quiera regalar.

Nunca dejen de confiar en sus instintos y de tener el número de teléfono de un abogado de confianza a mano.