Sunday, April 03, 2011

Domingo

Era tan solo un domingo, como cualquier otro domingo apenas iniciado el otoño. Como cualquier otro otoño con lluvias intermitentes típicas de verano.
Se levantaba de una siesta profunda y eterna, sin saber nada de ella. Para el momento en el que se encontró de pié, la angustia ya se había asentado íntimamente.
La maldijo en voz alta, una y otra vez, hasta aceptar que el gritar a la nada misma era absolutamente en vano. inútil como un plan sin su ejecutor.
De repente, la lluvia se anunció en forma de delgadas y suaves gotas, hasta convertirse en un concierto para violín y orquesta en Re mayor. Inesperadamente, la angustia comenzó a desvanecerse a medida que el adaggio iniciaba gloriosamente, el despliegue de sus alas.
Finalmente El granizo irrumpió como coda, coronando la pieza musical mas breve y hermosa de la historia. De su pequeña historia.

Nunca antes en su vida hubiera logrado, siquiera intuir que la lluvia iba a ser en aquella nostálgica noche, su mejor compañía.

Todo esto no hizo mas que replantearle el mismísimo significado de la soledad.