Era tan solo un domingo, como cualquier otro domingo apenas iniciado el otoño. Como cualquier otro otoño con lluvias intermitentes típicas de verano.
Se levantaba de una siesta profunda y eterna, sin saber nada de ella. Para el momento en el que se encontró de pié, la angustia ya se había asentado íntimamente.
La maldijo en voz alta, una y otra vez, hasta aceptar que el gritar a la nada misma era absolutamente en vano. inútil como un plan sin su ejecutor.
De repente, la lluvia se anunció en forma de delgadas y suaves gotas, hasta convertirse en un concierto para violín y orquesta en Re mayor. Inesperadamente, la angustia comenzó a desvanecerse a medida que el adaggio iniciaba gloriosamente, el despliegue de sus alas.
Finalmente El granizo irrumpió como coda, coronando la pieza musical mas breve y hermosa de la historia. De su pequeña historia.
Nunca antes en su vida hubiera logrado, siquiera intuir que la lluvia iba a ser en aquella nostálgica noche, su mejor compañía.
Todo esto no hizo mas que replantearle el mismísimo significado de la soledad.
Sunday, April 03, 2011
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